Me uno al llamado “Carta del Jefe indio”

3 Jun

Historia ya conocida por muchos, de ella, numerosas versiones. Transcribo una para los pocos que no la conocen …… ¿Actual? Demasiado evidente.

En 1854, el presidente norteamericano Franklin Pierce, propuso al cacique piel roja Seattle comprarle una gran extensión de tierra a cambio de una reservación. La respuesta del gran Cacique Jefe-que adquiere hoy patética vigencia- es quizás, la mas bella y profunda declaración en favor del medio ambiente jamás escrita.

¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento o el calor de la tierra? Esa idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguastierra-mandamientos-indios_, ¿Cómo podrían Ustedes comprarlos?

Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena, cada gota de rocío en los bosques, son sagrados a la memoria de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo nuestro pasado.

Los muertos del hombre blanco olvidan su origen cuando emprenden largos paseos entre las estrellas; En cambio, nuestros muertos nunca podrán olvidar esta bondadosa tierra, la Madre de los Pielroja.

Somos parte de la tierra y ella es parte nuestra. Las flores perfumadas son nuestras hermanas, el caballo, el venado, la gran águila, son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, pertenecemos todos a la misma familia.

El agua cristalina que corre por los ríos, no es solamente agua, representa la sangre de nuestros antepasados. Cada reflejo en las claras aguas de un lago, cuenta los sucesos y las memorias de las vidas de nuestra gente. El murmullo del agua es la voz de mi padre.

Si les vendemos las tierras deben recordar que es sagrada y enseñar a sus hijos que es sagrada. Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadoras de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos.

El hombre blanco no comprende nuestro modo de vida, no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, es un extraño que toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga y una vez que la conquista sigue su camino.

Después de todo, ¿para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario de un ave?. Nosotros preferimos el susurro del viento sobre la superficie del lago y el olor de ese viento, purificado por la lluvia del mediodía.

El aire tiene un valor inestimable para el Pielroja, ya que todos los seres comparten el mismo aliento, respiran el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira, es insensible al hedor. He visto miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Y no comprendo como una máquina humeante puede importar mas que un búfalo, al que solo matamos para sobrevivir.

¿Qué sería del hombre sin los animales? si todos fueran exterminados, el blanco viviría en una gran soledad espiritual.

Deben enseñar a sus hijos lo que nosotros les hemos enseñado a los nuestros: “Que la Tierra es nuestra Madre”. Lo que ocurrirá a la tierra le ocurrirá también al hombre. Si el hombre escupe la tierra, escupe sobre si mismo.

Ustedes caminarán hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que les dio dominio sobre la tierra y sobre el Pielroja, pero no entendemos el por qué del exterminio. ¿Dónde está el matorral? destruido. ¿Dónde el águila? Desaparecido. Entonces termina la vida y empieza la supervivencia.

Gran Jefe Seattle

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: