Acontecimiento del 27 de Octubre de 1953

27 Oct

TRABAJOS EN EL SUMUM SUPREMUM SANTUARIUM

Como ya dijimos, la primera navidad se celebró en el Templo de la Sierra Nevada en diciembre 24 de 1952. Asistieron todos los hermanos de la Sierra, sus familiares y algunos Gnósticos de distintas partes de la Costa y del resto de Colombia. Se dio lectura al primer Mensaje de Navidad, el cual se publicó en el libro “Gnosis Siglo XX”

En plena montaña y bajo la roca se abrió este Templo de Misterios. En los comienzos se llegaba a él mediante un camino de 800 metros de distancia, desde la Casa del Peregrino, agarrándonos de los árboles y bejucos de la jungla; mas tarde abrieron los hermanos de la Nevada otro más corto de unos 200 metros con un pequeño banqueo (camino de herradura) en la montaña. Para llegar al Templo lo hacíamos cantando el Belilin, debido a los peligros que nos asechaban; le pregunté al Maestro que por qué los Maestros de la Logia Blanca habían ordenado este Templo en ese desfiladero tan peligroso y me contestó: “Los Templos de Misterios siempre quedan al borde de un gran precipicio, o se llega a ellos o se rueda al abismo; por eso esta senda es para hombres y mujeres de Thelema, voluntad de acero”.

Los hermanos de la Sierra se dieron cuenta de que entre ellos había uno que no cantaba el Belilin y le preguntaron: “¿Por qué usted no canta el Belilin?” y él le contestó, “Porque temo que yo sea uno de esos magos negros de que habla el Maestro y me eche yo mismo a rodar por este desfiladero”. Mas tarde cientos de peregrinos pasaron por aquel camino lleno de peligros, entre culebras, arañas venenosas y alimañas de la montaña y jamás tuvieron percance alguno. En el Templo nos dio el Maestro cátedras inolvidables, conocimos acerca del Nirvana, se nos instruyó sobre los pralayas, mahamvantaras (noches y días cósmicos), lo que el Maestro explicó más tarde en varias de sus obras de enseñanza; se nos instruyó sobre las vestales de los Templos. Desde allí se hicieron curaciones sorprendentes y se lanzaron al mundo grandes cadenas de ayuda a través de peticiones a la Venerable Logia Blanca, para hacer curaciones en el Templo de Alden; años después aparecieron médicos fallecidos hacía algún tiempo, haciendo grandes curaciones, operando internamente. Allí pudimos ver seres inefables, como las 7 Potencias, los Señores del Karma; invocamos Ángeles inefables. Arcángeles, Serafines, Querubines, Virtudes, Potestades, Tronos, Denominaciones, Dioses Inefables. Se hicieron peregrinaciones llenas de mística y fervor; allí varios Iniciados cargamos la pesada cruz de la Iniciación mientras los hermanos de la Nevada hacían cortejos y coro de oraciones y peticiones, para ayudar a aquellos Iniciados a transitar por el estrecho camino de la Iniciación de cada uno de ellos. Algunos perseveraron y los más huyeron despavoridos; muchos varones que llegaron a la Maestría por el recuerdo de sus Iniciaciones, no por el sistema de recapitularla, es decir, de repetirla y vivirla en carne y hueso, cayeron y rodaron con sus seguidores.

En el Templo de la Nevada, como lo llamaban los colonos de la Sierra Nevada, hicimos ayuno cientos de estudiantes. Allí hubo ayuno de días, sólo pan y agua. El Iniciado Chefren fue uno de ellos; cuando salió de allí le pidió a los hermanos del Templo chocolate, huevos, arepas, lo cual le causarían daño si le daban; pero él insistió y los otros por tratarse de un doctor, le obedecieron y le dieron lo que pedía y casi se muere por intoxicación. Afortunadamente, los hermanos de la Nevada conocían plantas y medicinas naturales y le salvaron la vida. Cuando me comentaron, les ordené jamás volver a darle a los peregrinos alimentos fuertes, sobre todo a los que hicieran ayunos tan prolongados. El ayuno de 40 días se lo ordenó Samael a Chefren para que pudiera controlar el intelecto muy desarrollado en él por tratarse de un Abogado estudioso en su ramo. También hubo ayunos de 9 días. Cuando yo pasé por uno de esos ayunos, los primeros 5 días fueron tormentosos para mi; sentía hambre, soledad y ruidos cavernarios; Del sexto en adelante se terminó el hambre, tormentos y ruidos y por el contrario, sentía gran lucidez y experiencias inefables. Un día cualquiera me visitó el Maestro con su vestidura de peregrino: pantalón azul, camisa de mangas cortas, una toalla al cuello y su bordón (palo a manera de bastón); traté de contarle sobre los ruidos de la naturaleza sentidos por mi en aquel ayuno y no me lo permitió, “Eso es secreto”, me dijo, “y solamente tú tienes derecho a conocerlos, por esto esta sabiduría es hermética, las experiencias por las cuales pasamos no son para contarlas”. A los hermanos de la senda los vendan para que no puedan ver internamente, debido a que salen a contar esas experiencias. Del conversón no gustan en la tierra ni en el cielo.

En aquellos días felices, nuestras vestiduras eran las del alma de cada Iniciado. Yo comencé con túnica carmelita (café en leche) por ser un Bodhisatwa caído y vuelto a la senda; más tarde usé capa de igual color y después un manto a cuadros parecido a un tablero de ajedrez, de color blanco y negro. Este manto lo llevaba sobre la cabeza hasta los hombros y media espalda. Así cumplí misión en varias ciudades de interior de Colombia, entre las cuales recuerdo; Pereira, Calarcá, Montenegro, Armenia y otras.

Mientras el estudiantado estaba compuesto por el personal de la Sierra Nevada todo iba bien más tarde fueron entrando estudiantes de varios lugares de Colombia, Venezuela, Panamá, etc. las cosas cambiaron porque esos nuevos hermanos se molestaban por aquello de las vestiduras pues todos ellos querían capas, turbantes y mantos. La Logia Blanca ordenó entonces uniforme para el estudiantado Gnóstico: túnica azul cielo, cordón blanco y sandalias negras; la mayoría usó sandalias blancas y persistieron con ellas hasta que al fin, después de muchas amonestaciones, se establecieron las sandalias negras.

Desde el año de 1979 se otorgó túnica blanca para los funcionarios de la Iglesia Gnóstica, cordón con borlas y sandalias blancas y crucifijo con cadena de hierro y sobre la cruz de madera el crucifijo de hierro. Para los Maestros, espada al cinto. Esta norma regirá en todos los países donde se establezca la Iglesia Gnóstica dependiente del Patriarca II y Sucesores en el orden Teocrático y dependientes del Sumum Supremum Santuarium y el Movimiento Gnóstico Cristiano Universal.

En el Templo de la Nevada se han dado y librado tremendas batallas, las cuales no podemos relatar, pero otras sí. Recuerdo que en el año de 1953, estando en el Templo con toda la hermandad, vio el Maestro en visión de Dios y nos relató la visita a Colombia de un Papa Romano distinto a Pió XII, quien entonces dirigía al Catolicismo Romano, Papa visitante al que vio llegar a una gran ciudad colombiana; esa gran ciudad era Bogotá que la veía transformada respecto a cuando él la había abandonado allá por el año de 1945, y sobre todo que la veía hacia el futuro. Esta profecía se cumplió como 20 años después, con la venida de Pablo VI a Colombia, y efectivamente Bogotá era ya una gran ciudad, diferente a lo que era por los años 43. También supimos la predicción de que en la Tercera Guerra Mundial el Vaticano será bombardeado por potencias Orientales, pero el Papa de ese entonces habrá salido del Vaticano y se habrá trasladado a una gran ciudad de Sur América.

Cuando se construía el Templo bajo tierra, operamos primero en un saloncito de 4 metros de largo por 3 de ancho; cabíamos muy pocos estudiantes y el altar ocupaba metro y medio para ritualizar. El Maestro Aun Weor ordenó ampliar el salón, y cuando el salón llegó a 5 metros de largo por 4 de ancho, casi se viene abajo debido a los cientos de toneladas de tierra y árboles que tenía encima; los hermanos, ante el peligro inminente de hundimiento, ponían tablones para sostener el techo y para sostener los tablones ponían vigas de madera fuertes, pero era tanto peso que las vigas que sostenían en forma improvisada el techo se hendían por la mitad e igual cosa los tablones. Ellos llamaron al Maestro Aun Weor para conjurar el mal; el Maestro concurrió, se metió en medio de aquel peligro y aceleró el trabajo para evitar que el techo se derrumbara. El pedía a Kitichi, Dios de la Tierra, para trabajar con los Gnomos y pigmeos, elementales de la tierra; invocaba a la Bendita Diosa Madre del Mundo, Madre Naturaleza, y el techo amenazaba venirse a tierra. Yo acababa de llegar muy cansado porque el recorrido para el ascenso lo hacíamos a pie, 9 horas de ascenso; los hermanos me comunicaron: “Maestro Medina, ayúdenos a sacar al Maestro del Templo que se está hundiendo y lo va a aplastar”. Me fui con ellos y al ver al Maestro en peligro de muerte, también me introduje al Templo y con él hice peticiones a los Dioses Elementales; los hermanos cortaban árboles gruesos, los cuales arrastraban desde la montaña, los ponían de refuerzo y estos se abrían de par en par. Fue una lucha tremenda porque el Maestro no salía de aquel peligro y yo no quería dejarlo solo y esto aumentaba el desespero de los hermanos al pensar que iban a perder a sus dos Maestros. De pronto el Maestro dio un “Alto”. Todos paramos nuestros trabajos y salimos con él; el techo no siguió derrumbándose y nos comunicó “La orden es tumbar la montaña que hay encima del Templo, después sacar la tierra a pico y pala y más tarde armar en concreto el techo en forma de bóveda y luego cubrirlo nuevamente con la tierra sacada y sembrar arbustos pequeños sobre el techo”. Esta obra llevó meses de trabajo, pero se logró.

Cuando se llegó el tiempo de cubrir el techo del Templo, recurrí a un amigo Arquitecto y constructor de experiencia en el ramo para que me hiciera el proyecto. Mi amigo demoró en la entrega de los planos y proyecto y en vista de la demora uno de los hermanos del templo pidió a los Maestros de la Logia Blanca ser dirigido internamente por ellos; se trató del hermano Ignacio Amorteguí Balvuena, Abad del Templo y Arzobispo primado de Colombia, ya fallecido. Y los Maestros le mostraron en visión de Dios cómo debía hacer el techo: 14 metros de largo por 6 de ancho, y el proyecto resultó igual al proyecto que hizo el Arquitecto amigo, la única diferencia consistía en que en el croquis del Arquitecto las varillas de enchufe en las paredes tenían en la punta un semicírculo para pasar otra varilla de una pulgada por entre todas ellas darle seguridad al techo. Al preguntarle al hermano Ignacio sobre el sistema de que las varillas eran rectas y entraban en las paredes, me contestó: “Primero tenemos costo, y segundo la seguridad del nuestro está en los cientos de toneladas que lleva encima el techo, así no lo levanta nada jamás”.

El Templo siempre permanece resguardado por serpientes venenosas que no dejan pasar a los propios hermanos que quieren visitarlo sin permiso del Abad del Templo. Ellas obedecen al Guardián del Templo, quien les ordena abandonar los túneles de entrada y ellas obedecen al mandato y se esconden sin dejarse ver; yo mismo he presenciado estos acontecimientos sobrenaturales. Todo el personal del Templo, en cuyos alrededores existen muchas serpientes, cuando se encuentran con una no la matan, sino que le ordenan cuidar el Templo y ellas moran en sus alrededores. Cuando yo cumplí el ayuno de 9 días y 9 noches en el Templo y estando con el Venerable Maestro en la Nevada, fui visitado por varias serpientes; hable con ellas y supe de su misión. Conocí la Guardiana, de unas seis pulgadas de diámetro y unos 10 metros de largo, color verde con manchas obscuras y blancuzcas.

En el Altar del Templo hay unas Alas de oro que regaló un hermano de don Reynel Florez, destacado Gnóstico de Corinto, Cauca. Esa pieza pesa unos 60 gramos. En una ocasión un joven que se salió de la Gnosis y vivía con su familia en la Sierra Nevada, se propuso robar ese objeto sagrado, trató de entrar al Templo a la media noche y no lo dejaron entrar las serpientes guardianas del Templo, además de los ruidos que salían de la tierra. Se llenó de terror y regresó; esto lo contó a familiares del Templo, que son gnósticos. Quien sabe cuantos otros salieron con el mismo propósito y fracasaron.

Ese Templo puede ser visitado 4 veces por año por los discípulos gnósticos inscrito como tales y con Carné de Miembro. Vale la pena anotar que los primeros carnés que se otorgaron quedaron sin valor, que ya fueron renovados y los antiguos anulados; no obstante, muchas personas que renunciaron a la Iglesia y al Movimiento ” olvidaron devolver el carné miembro y con ellos han entrado y causado daño en lugares distintos al de su residencia. Algunos periodistas y locutores de radio nos han propuesto que se les invite para hacer reportajes en ese santo lugar, tomar fotografías y darlo a conocer al mundo, pero siempre hemos negado esa petición. En una ocasión le autorizamos a un buen amigo personal para que entrara únicamente al túnel, junto con dos de mis hijos, y la orden era andar nada más 20 metros, y por haber pasado un poco más de los 20 metros señalados, regresó con una mortal tarántula en la barba poblada que tenía. Si hubiese insistido más en su curiosidad, la araña lo habría picado. La historia del Sumum Supremum Santuarium comprende cientos de anécdotas interesantísimas que no podemos divulgar en obras impresas, pero que sí hemos relatado en Terceras Cámaras. Este Templo bajo tierra ya ha entrado en estado de Jinas para el mundo profano, para que ellos no puedan verlo.

Uno de los más trascendentales acontecimientos que se verificó en el S.S.S. fue el Advenimiento de Samael, hecho ocurrido el día 27 de Octubre de 1953, nueve años antes de la entrada de Acuario, Era que comenzó exactamente el día 2 de Febrero de 1962 a las 2 de la tarde, y que se inició con un eclipse de Luna.

A las dos de la tarde del día 27 de Octubre de 1953 nos reunimos con Aun Weor, los hermanos del Templo y 11 Maestros de Misterios Menores y Mayores, entre los cuales recordamos los siguientes: Aun Weor, Gargha Kuichines, Johani, Paconder, Sum Sum Dum, Safragarata, Pavoni, Andrés, Litelantes, Chefren, Mon , Zancario Correnza y Tarom. El Maestro Aun Weor fue acostado sobre una mesa dura, se hizo una gran cadena alrededor de él y al poco tiempo tanto el Maestro Aun Weor como los que lo defendíamos, comenzamos a recibir ataques de todo orden. El Iniciado de mayor grado era Johani (Juan de Patmos) Cuando los ataques recrudecieron, Johani dio orden á los Maestros presentes de esgrimir las espadas y así lo hicimos. La ceremonia duró 4 horas y en el transcurso de ella el Maestro Aun Weor quedó muerto; esto nos llenó de terror a todos los que presenciamos la ceremonia. Asistieron los Maestros de la Blanca Hermandad, Samael impartió órdenes, gran tensión nerviosa nos sacudía a todos, las fuerzas tenebrosas cubrieron con vendas negras a varios miembros de la cadena, para que no pudieran ver ni traer recuerdos. Al fin, después de 4 horas de luchas, se movió el cuerpo del Maestro y se obtuvo el Advenimiento de Samael. Gran alegría sentimos todos y simultáneamente gritamos “¡Triunfamos!, ¡Triunfamos!”. Música inefable se oía en los mundos internos, alegres campanas anunciaban el Advenimiento.

Cuando el Maestro despertó, preguntó: “¿Dónde me encuentro?” y luego dijo “Me siento doble, ¿Qué me sucedió?”, y se tentaba la cabeza. Desde ese mismo día notamos mayor lucidez en sus ideas y conceptos. Algo grandioso había sucedido en todo su Ser. Por ello hoy celebramos con gran regocijo esta magna fecha, 27 de Octubre, para que los pueblos de la Tierra recuerden la fecha del Advenimiento del Nuevo Redentor del Quinto Ángel del Apocalipsis, del Avatara de Acuario.

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